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jueves, 9 de julio de 2009

La energía nuclear contraataca I


La energía nuclear provee una sexta parte de la electricidad en el mundo. Los avances tecnológicos han hecho a las plantas nucleares más seguras y más eficaces; hoy en día el reactor promedio tiene una vida efectiva de entre 40 y 50 años operando. Más de 20,000 megawatts fueron producidos con energía nuclear entre el 2000 y el 2006. Las reservas probadas de uranio podrían sostener que tripliquemos la cantidad de reactores operando en el mundo. Es una fuente libre de CO2 que no está ligada con las complicaciones de limpiarla (como con el carbón). El MIT publicó en 2003 un estudio titulado The future of nuclear power, en el que diferentes expertos hacen un ejercicio de prospectiva en el que se plantean cómo crear un escenario óptimo para la propagación de la energía nuclear. El estudio dice que es posible llegar al 2050 produciendo un millón de megawatts de electricidad nuclear, ahorrando en emisiones entre 0.8 y 1.8 billones de toneladas de carbono al año. Esta contribución teórica sería enorme ya que los expertos calculan que para estabilizar el clima será necesario reducir las emisiones de CO2 en 7 mil millones de toneladas anualmente hasta el 2050. En la actualidad el modelo del reactor predominante en el sector es el del agua ligera el cual utiliza agua común para enfriamiento y como moderador. La vasta mayoría de las plantas que operan en el planeta utilizan este tipo de tecnología por lo que es segura y muy conocida. Un experto del MIT que además colaboró en la redacción del estudio anteriormente mencionado, John M. Deutch, ha planteado la opción de construir pequeños reactores nucleares que en vez de generar 1000 megawatts generen 100; esto volvería la tecnología más accesible para países subdesarrollados. Para los expertos no hay ninguna duda: la energía nuclear es una de las fuentes de energías más amigables con el medio ambiente y su producción se puede llevar a cabo a escala industrial desde ahora. Una investigación del gobierno británico concluyó que la energía nuclear emite tan sólo entre el 2 y el 6% de bióxido de carbono que genera el gas natural, es el hidrocarburo más limpio. La energía nuclear podría ayudar a limpiar uno de los sectores más contaminantes nuestra actividad económica, la generación de electricidad. Ésta genera el 26% de todos los gases de efecto invernadero lanzados a la atmósfera y el 1% de los Estados Unidos. Uno de los puntos más criticables del Protocolo de Kyoto es que no plantea la opción nuclear por miedo a la propagación armamentista. Una gran ventaja sobre el petróleo y el gas es que la energía nuclear no depende ninguna limitante geográfica para su producción. Uno de los ambientalistas más respetados en la actualidad, James Lovelock (creador de la teoría Gaia, que plantea que cada elemento orgánico e inorgánico del planeta ha evolucionado de forma tal que componen colectivamente un sistema vivo) ha abogado por la energía nuclear como la única salida inmediata al problema del cambio climático. He aquí una de las tecnologías que ya existen para atender esta emergencia que requiere urgentemente de soluciones.

lunes, 29 de junio de 2009

Carbón: la preocupante abundancia


Osos polares están llegando a Islandia, desnutridos y buscando alimento. Los grandes desastres naturales como la inundación de Tabasco y Nueva Orleáns han representado pérdidas incalculables para sus países. Las tierras áridas están avanzando a pasos agigantados. Cada verano Europa es calcinada por un ola de calor que supera los 40 °C. Y hay demasiado carbón. Una de las fuentes más contaminantes de energía es preocupantemente abundante y preocupantemente barata. Solamente Australia tiene reservas probadas para unos 200 años, sin embargo si la demanda llega caer (concentrada principalmente en China e India) podrían durar 800. Cualquier estrategia seria para abatir los efectos del cambio climático deberá atender el problema de la generación de electricidad por medio del carbón. Por unidad el carbón genera más CO2 que el petróleo y el gas, teniendo en cuenta que estos dos últimos están escaseando. China está construyendo una planta por semana. Cada una de estas opera durante unos 60 años y si la tendencia continúa tendremos para el 2030 una cantidad de plantas que arrojarán al ambiente el equivalente de bióxido de carbono expedido desde el comienzo de la revolución industrial en 1719 (cuando se patenta la primera máquina de vapor) hasta hoy. El desarrollo y adaptación de tecnologías para limpiar esta fuente de energía ha sido lenta y no parece que vaya a acelerar su paso. El debate en torno al cambio climático se ha enfocado a atender este problema. Los expertos apuestan por un proceso conocido como la Captura y Almacenamiento del Carbono (CAC), en el que se atrapa y se almacena el bióxido de carbono bajo tierra. Sus riesgos y efectos aún están a debate, lo que sí se sabe es que implementarlo será costoso. Esto obviamente no es ningún incentivo para el sector del carbón. El CAC se ha implementado con éxito en otras ramas de la actividad económica como los fertilizantes y en la manufactura de químicos. De acuerdo a estimaciones el proceso de Captura y Almacenamiento podría lograr que dos trillones de toneladas métricas de CO2 no sean arrojadas a la atmósfera (IPCC, 2005). El único proyecto para implementar el CAC en una planta generadora de electricidad está en el estado de Illinois y tuvo que ser cancelado después de que los costos alcanzaron casi los $2 mil millones de dólares cuando la primera proyección estimada era sólo de 830 millones. Someter al CO2 a los químicos llamados aminos para permitir su captura es un proceso relativamente sencillo que ha tenido casos de éxito en plantas de Dinamarca y Wisconsin. El almacenamiento es la fase del proceso que está resultando problemática. El almacenamiento bajo tierra debe tener una profundidad de 1.5 km para que el CO2 se mantenga en estado líquido, además se requieren de ciertas piedras subterráneas que cuenten con la porosidad para acomodarlo y cubrirlo con materiales permeables. Hasta ahora se ha llevado a cabo tres proyectos exitosos de Captura y Almacenamiento del Carbón, uno en Dakota del Norte, otro en Argelia financiado por BP y otro en Noruega llevado a cabo por la paraestatal petrolera Statoil. La proporción del problema es abrumante. Estos tres proyectos logran almacenar aproximadamente un millón de toneladas de carbono al año. Tan sólo Estados Unidos produce 1.5 miles de millones de toneladas, además el proceso está sujeto a la condición fisiológica del terreno en el que está la planta generadora de energía. De acuerdo con el MIT capturar 1 tonelada de CO2 cuesta unos $25 dólares, más unos cinco dólares más para transportarlo al lugar donde es enterrado. Esto puede servir como una referencia para los mercados emergentes de bonos contaminantes, 1 tonelada de carbono podría costar unos $30 dólares, dentro del rango recomendado por el Panel Intergubernamental del Cambio Climático. Los expertos sobre el tema estiman que el proceso de Captura y Almacenamiento del Carbón será implementado a gran escala hasta aproximadamente 2020. Con la tecnología actual se podría capturar entre 85 y el 95% del carbono que genera este sector. No es una cantidad nada despreciable pero aumentaría demasiado los precios y eso trastocaría muchos intereses.

jueves, 25 de junio de 2009

Cómo nos afecta vivir en un planeta más caliente



Uno de los problemas más grandes del cambio climático es su intangibilidad. El aumento de la temperatura, los casquetes polares derritiéndose y los osos polares ahogados son pruebas irrefutables del fenómeno, pero resultan distantes para la mayoría de las personas del planeta. La solución reside en un cambio discursivo que fundamente cómo el calentamiento global innegablemente nos afecta, construyendo un puente entre las emisiones de gases de efecto de invernadero con nuestras sociedades y el futuro colectivo que compartimos. Un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Universidad de Wisconsin ha hecho avances en este sentido. Los resultados arrojaron cifras preocupantes: unas 150 mil personas mueren al año víctimas de fenómenos relacionados al cambio climático, estas fatalidades podrían duplicarse para 2030 de acuerdo a proyecciones. Además 5 millones de personas son afectadas por padecimientos causados por el cambio climático cada año, la mayoría de ellas en países pobres. Esto se debe a que temperaturas más altas generan condiciones favorables para los mosquitos que transmiten dengue y malaria; detonando y prolongando sequías que llevan a hambrunas y a la propagación de enfermedades gastrointestinales. Desastres naturales relacionados como inundaciones y olas de calor son otras dos secuelas del cambio climático que deben preocuparnos y que inevitablemente nos pasarán factura. Estos estudios dotan al cambio climático de una tangibilidad que resultará vital para que las personas se involucren en solucionarlo. Aprovecho este artículo para mencionarles que hemos agregado al blog un pequeño examen para medir sus emisiones de CO2 de Greenpeace y un documento de recomendaciones individuales de la OMS para reducirlas.