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miércoles, 8 de julio de 2009

Energía eólica y los vientos de cambio II


En Estados Unidos ya existe un sistema submarino de cableado que lleva electricidad generada por el viento de Maine a Boston. Un pendiente a tratar es la naturaleza del viento en la generación de energía. El viento no sopla igual de fuerte y tampoco en los mismos lugares siempre, está variando constantemente por lo que será necesario promover infraestructura para hacerla llegar a los lugares donde no se produce. También será importante desarrollar interruptores inteligentes que utilicen software para regular la entrada de electricidad a los hogares según su consumo, destinando diferentes cantidades a diferentes electrodomésticos. Sería genial que existiese un refrigerador que regularse su consumo de electricidad en base a la calidad de los alimentos que está conservando. Implementar estos sistemas volvería el consumo de energía mucho más eficiente, además de evitar los apagones cuando el viento no esté soplando. Proyectos de desarrollo e investigación científica en Hawai han demostrado que implementando estos interruptores inteligentes se puede disminuir en un 30% los apagones de la energía eólica, una fuente que varía constantemente y que no está bajo nuestro absoluto control.

martes, 30 de junio de 2009

El potencial solar II



Por ahora tres diseños de celdas dominan el mercado, estos son los espejos parabólicos, las torres energéticas que concentra la energía solar en una plataforma y el diseño Fresner el cual emplea espejos planos (que son más baratos que los parabólicos). Todos los diseños cumplen una de estas dos funciones: unos extraen el nitrato de sodio de la sal para producir vapor, mientras que los otros calientan agua para generar calor que después se convierte en electricidad con un generador. Todas estas celdas se están utilizando en diferentes desiertos de Estados Unidos y de acuerdo a las diferentes compañías que los crearon su capacidad de producción en megawatts crecerá 10 veces en los próximos cuatro años. Diferentes gobernadores de los estados del oeste de Estados Unidos han calculado que existen zonas donde el sol podría generar 200 gigawatts de electricidad, eso equivale al 20% de toda la generación eléctrica de la primera potencia mundial. Esta cifra es reveladora, el potencial de la energía solar es enorme y será una oportunidad para los que sepan capitalizar de ello, varias de las potencias petroleras cuentan también con desiertos y zonas soleadas las cuales podrían aprovechar, cuestión que se pongan a hacerlo. Una compañía sede en Palo Alto California (la otra meca tecnológica estadounidense junto con Silicon Valley) dedicada a la innovación en tecnologías de energía solar, Ausra ha logrado crear celdas que generan 1 Kw. de electricidad por ocho centavos de dólar lo que lo empareja con las turbinas desarrolladas por General Electric. Aunque el precio es bajo esta cantidad no se acerca a la del carbón, sin embargo si realmente se instaurase el impuesto de $30 a la tonelada expedida de bióxido de carbono emparejaría los costos del carbón con los de la energía solar, lo cual volvería esta última opción competitiva ante esta peligrosa fuente de energía que, como les mencione en el último artículo del blog, es demasiado abundante y demasiado barata. Pero la señal más esperanzadora viene de Los Angeles California donde una empresa privada llamada Sungri ha declarado que para abril de este año logrará producir un kilowatt de electricidad por medio de celdas solares por cinco centavos. La inversión y las oportunidades están esperando.

jueves, 11 de junio de 2009

Un New Deal verde para estos tiempos inciertos (II)



Las tres crisis pueden atenderse a la vez, utilizándolo como un momento de coyuntura en el los cambios profundos necesitados. El sector privado de la energía sustentable es pujante pero aún está en etapa inicial y la crisis le ha afectado mucho (la caída en el consumo energético y la incertidumbre financiera). De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (AIE) en 2009 la demanda petrolera caerá en 1 millón de barriles diarios, la disminución más grave desde 1982-1983. Por primera vez se dará una caída de la demanda petrolera durante dos años seguidos; en 2008 cayó 100,000 barriles por día. “El Foro Económico Mundial, en su reunión de enero 2009, publicó el informe Green Investing: Towards a Clean Energy Infrastructure, el cual delinea el monto de las inversiones necesarias para desarrollar una infraestructura energética limpia y orientarse hacia una economía baja en carbono. Para ello identifica sectores que contribuirán de manera particular a ese objetivo: energía eólica onshore y offshore, solar fotovoltaica, generación eléctrica solar térmica, desechos municipales para la generación de energía, etanol con base en caña de azúcar, biocombustibles de nueva generación, energía geotérmica. En la nueva orientación energética serán fundamentales la eficiencia y almacenamiento de energía y la captura y almacenamiento de carbono” (Ángel de la Vega Navarro, 2009). En Europa los gobiernos están involucrándose de lleno con sus organizaciones de la sociedad civil para formular políticas públicas relacionadas al medio ambiente. En Francia se han formulado propuestas al legislativo desde el sector civil organizado, como la legislación para promover el uso eficiente de la energía en los edificios que generan el 25% de las emisiones de gases de efecto invernadero creando 200 mil empleos en el proceso. También se han establecido incentivos fiscales en la compra de vehículos con emisiones bajas, los híbridos. El gobierno de Obama ya anunció un programa para producir gas y petróleo al interior de Estados Unidos que incluye la posibilidad de perder los arrendamientos sobre hidrocarburos de no extraerse. El objetivo de esta medida es dejar de depender del petróleo de Venezuela y Medio Oriente en para el 2019. Para alcanzar este objetivo se sumarán medidas como elevar los estándares de eficiencia de los automóviles en el manejo combustible, aumentando el grueso de híbridos para el 2015 con créditos de $7, 000 dólares y establecer marcos regulatorios para disminuir las emisiones de los combustibles. El punto central será evitar la caída en la inversión en todo el sector energético ya sea el de las energías sustentables o el de los hidrocarburos. Sobre las primeras resultará necesario desarrollar sus capacidades productivas para cuando la economía entre de nuevo en una etapa de expansión, para llevarlo acabo los gobiernos deberán jugar un rol clave que apoye al mercado y a los sectores privados. No existen los incentivos en ningún sector para salvaguardar el medio ambiente. Por ejemplo a nivel mundial se gasta al año unos $300 mil millones de dólares en subsidios agrícolas y ninguno de estas cantidades masivas de recursos se destinan a reforestar áreas de bosques devastadas por aquella actividad. Los sectores deben asumir monetariamente el daño que le producen al ambiente y no sólo dejarlo como externalidades negativas. Los gobiernos del mundo invierten entre $240 mil y $310 mil millones de dólares en subsidios a la energía de los cuales 0.7% se destinan a renovables. De acuerdo al programa de medio ambiente de las Naciones Unidas acabar con los subsidios a los hidrocarburos cortaría las emisiones en un 6% promoviendo la eficiencia en el sector. Diferentes estudios han demostrado que estos subsidios benefician a los gigantes empresariales del sector y a la población en los deciles más altos de ingreso. Y ahora hablemos de los rescates financieros que se han convertido recientemente en el quehacer diario de los gobiernos. De acuerdo a NEF si invirtiéramos un rescate de $50 mil millones de dólares estaríamos conservando servicios naturales (purificación del agua, regeneración de árboles etc.) que equivalen a $50 trillones de dólares. Es un tipo de rescate muy redituable, que además no termina en bonos morbosamente altos para directivos empresariales.

Un New Deal verde para estos tiempos inciertos (I)



La crisis mundial actual debe entenderse por tres flancos: el primero la reducción del crédito a escala global, el segundo la escalada de las emisiones y el tercero la seguridad energética, ligada a los problemas de consumo, abasto y acceso. La recuperación económica no puede ignorar estos detonantes y tendrá que incluir a cabalidad un proyecto de transición energética, que se base en las energías sustentables como la solar, la nuclear y la eólica. El problema reside en abandonar el cortoplacismo de lo redituable para impulsar este plan a futuro: “El desarrollo de energías renovables exige escenarios de largo plazo, que no tomen como única base precios bajos del petróleo que pueden prevalecer algunos años, antes de volver a subir, lo cual parece inevitable ante el carácter agotable de los combustibles fósiles y la evolución de sus costos” (Ángel de la Vega Navarro, 2009).
Nicholas Stern, asesor económico para el gobierno británico y autor de The Economics of Climate Change, ha advertido sobre el peligro de que políticas dirigidas a reactivar la economía minimicen los esfuerzos y acciones para construir una “economía baja en emisiones de carbono”. Los gobiernos no deben limitarse a fortalecer proyectos de infraestructura que aumenten nuestra dependencia a los hidrocarburos, deben apoyar a los diferentes sectores de energías sustentables ya sea con subsidios, exenciones fiscales o ambas. La actual crisis debería ser el detonante para promover inversiones en eficiencia energética y energías renovables, las cuales pueden convertirse en motores del crecimiento, tanto de economías desarrolladas como en las emergentes y las subdesarrolladas. Lo que ha resultado grave es que las naciones del mundo, en especial las más ricas, se han concentrado en rescates financieros masivos, poniendo en riesgo un sistema climático que se ha formado a lo largo de millones de años. Se requiere de los gobiernos para atender esta crisis de manera coordinada, atacando la crisis crediticia, el abasto del sector energético y las emisiones de gases de efecto invernadero. La tecnología existe, la diferencia es que ahora no contamos con el tiempo para que el mercado las adapte por su inercia (recordemos que le tomó al capitalismo casi cien años asimilar los hidrocarburos como energéticos fundamentales para su desarrollo). Vamos a necesitar un nuevo New Deal, similar a lo que hizo Roosevelt que para atajar la crisis de 29 puso como límite 100 días para implementar programas antipobreza, reactivación económica, generación de empleos y reforma financiera. Este nuevo New Deal está planteado en dos grandes etapas: la primera reconfigurar el monitoreo financiero global y creando una nueva serie de impuestos. La segunda se basará en promover la eficiencia energética e incentivar las energías alternativas desde su mejoramiento en los laboratorios hasta su implementación en nuestra vida diaria. El New Deal Verde, como lo planteó New Economics Foundation, se basa en tres ejes:
1. Estabilizar el sector financiero global: Un sistema financiero con gigantes bursátiles que especulan y acumulan deuda a granel necesitarán de una mayor regulación. Habrá que tomar acciones globales contra los paraísos fiscales y aumentando los impuestos sobre los ingresos corporativos. Sería posible romper a las grandes empresas financieras para asegurar que si vuelven a quebrar no se lleven con ellos a la economía global.
2. Invertir en el cambio: Se requerirán de fondos públicos para volver sustentable al transporte, los procesos industriales y la infraestructura en general. Para ello hay que liberar recursos públicos a gran escala. Deberá gravarse el daño a la biosfera en los precios de los combustibles fósiles, con ello se sacarían recursos para fomentar las energías renovables e incentivarlas por encima de sus competidores del sector. También se está proponiendo crear un fondo de inversión petrolero global, que opere como el de Noruega y del cual podrían salir recursos para medidas como el ingreso básico universal. También se podrían establecer fondos para apoyar de inmediatamente a los más pobres ante las fluctuaciones alimentarias y energéticas.
3. Transformación ambiental: El objetico primordial de esta medida es crear las bases para una economía baja en emisiones. Esto se establecerá con los gravámenes e incentivos correctos, que posicionen a las tecnologías sustentables sobre las contaminantes. Este sistema deberá basarse en los cimientos de un sector energético más eficiente, con menor dependencia en los hidrocarburos. Esta reconfiguración creará miles de empleos “ecológicos” en el camino. Pero eso es sólo comienzo. El sector alimenticio y del transporte serán vitales para reconfigurar la economía global y garantizar su continuidad.
El primer New Deal demostró que ante las contingencias los gobiernos pueden tener un amplio impacto sobre sus sociedades y economías. Pero éste presenta nuevos retos. Debe ser implementado por Estados Nacionales que deben atender problemas que no respetan fronteras. China ya rebasó a EEUU como el primer generador de emisiones del planeta y será necesario conciliar su prioridad de mitigar su pobreza e impulsar su desarrollo con la necesidad de reconfigurar su sistema energético (problema que hay con conciliar además con todas las potencias emergentes). El sistema económico actual ha promovido la especulación, el excesivo endeudamiento y el consumismo por encima del bienestar ambiental. La intervención gubernamental inteligente puede atender estas faltas mientras invierte en los sectores clave y mantiene la inflación a niveles aceptables. Los rescates financieros masivos son muy focalizados y nos hace ignorar el conjunto de las contingencias cuyas consecuencias resultan muy graves. El consumo debe replantearse, no puede mantenerse mientras degrada el medio ambiente que afecta más a los países pobres. Además el mundo ha cambiado profundamente. El surgimiento de las potencias emergentes se ha sumado al primer mundo. China ya ha rebasado a Estados Unidos en emisiones e India ya es la tercera. Todos estos elementos deben tomarse en cuenta para replantear esta expansión económica –y poblacional tomando en cuenta que alcanzaremos los 9 mil millones para mediados de siglo- ante los límites biofísicos del planeta. La idea del New Deal verde defiende que “la inversión pública puede poner las bases para el desarrollo de un conjunto de industrias nuevas y la creación de nuevos empleos, argumento éste último que puede convencer más a la opinión pública que el deshielo de los casquetes polares o la inundación de ciudades costeras” (Ángel de la Vega Navarro, 2009). Entre 1981 y 2005 el Producto Bruto Mundial creció más del doble a costa de degradar 60% de los ecosistemas en ese mismo periodo. Esta pérdida de servicios ambientales por el desarrollo económico se plantea ya como la peor falla de mercado. Los más amenazados son 2 mil millones 600 mil personas que cuentan con menos de $2 dólares diarios para su subsistencia.